Friday, December 16, 2011

Merienda Murder Mistery


Érase una vez un inglés, un francés y un español. Érase una tarde decadente,  en la que los gráficos bursátiles se hacían el harakiri, cuando los tres recibieron una misteriosa invitación escrita en papel higiénico perfumado con flor oceánica: “Merendola en Ca la Merkelie: no faltéis”.   Angelina Merkelie era una moza rolliza que el día en el que Dios repartía cuellos ella estaba pasando a limpio su tesis de química cuántica. Angie fue amamantada por una bola de chucrut gigante y un pastor luterano experto en exorcismos. Con tal expediente una puede acabar adicta al crack o siendo canciller de Alemania. A Angie le salió bien.  La superjefa de la Tribu de los Cabezas Cuadradas había alquilado el castillo Neuschwanstein especialmente para la ocasión, haciendo caso omiso a la superstición que cuenta que el fantasma de Ludwing el Loco juega a las gomas en la alcoba principal. “El fantasma marica me jode la marrana todas las noches, aquí no hay quien duerma!”- confiesa Angelina a sus huéspedes mientras va apartando telarañas por las escaleras con un machete. Cameron de la isla, el inglés, lleva poco equipaje: una riñonera de GAP donde esconde un par de gayumbos patrióticos con la reina estampada. Angelina sospecha. Petit Croissant, el francés, también sospecha. Petazetas, el español, no sospecha, se hurga la napia como si no hubiese mañana. “La merendola se servirá a las 5. Hora Alemana. Ahora pueden descansar”- el inglés y el francés se cuadran hasta que Angie abandona el lugar. El español redondea tres suculentas pelotillas que contempla con anhelo. Esa “vesprada”, mientras el sol muere tras las montañas, una opulenta merienda a base de cerveza, mortadela y strudel acompaña la omnipresencia de los candelabros. Los invitados rodean el ágape babeando sobre las baldosas. Angelina rebosa por los bordes de un traje de paño que parece haber sido comprado con un ticket -restaurant en un badulake. Cogiendo aire entrecortadamente anuncia la llegada de un invitado sorpresa: “Compinches míos, les presento a Mr. Euro”. Un tipo luminoso, vestido de hojalata y cobre entra haciendo gala de un optimismo enfermizo: “Maravillosssa velada con maravillosssos amigos , todo es maravillossso”. A nadie le gusta.  Qué pinta semejante personaje ahí? Por como frota sus muslos contra la mesa imperial y se rebaña las comisuras de los labios… se nota que a Angie el tal Mr. Euro sí le gusta. Es más: “la pone berraca…”,  “han tenido un affair”-Napoleón- “they fuck to exhaustion”- Cameron- “se nota que tienen un acuerdo para follar” susurra Petazetas a sus pelotillas. Pero… suddenly, ,  tras un entremés de relámpagos en los que el castillo se queda en tinieblas,  sucede algo espeluznante:  allí en el suelo, flotando sobre las babas, cubierto de rodajas de mortadela y bañado por cascadas de pilsen rubia…. yace el cuerpo sin vida de Mr. Euro esbozando una mueca dantesca donde se le descubren siete empastes. Cameron retrocede hacia la salida como los cangrejos, Petit Croissant disimula frotándole los pechos a una escultura renacentista y Petazetas hace malabares con sus cansinas pelotillas . Angelina los contempla iracunda y de sus fauces se desprende un grito desgarrador. Una pregunta teñida en sangre aparece en los títulos de crédito: Quien mató a Mr. Euro? Un zoom nos aleja del Castillo Neuschwanstein y  nos acerca a un “to be continued” en tipografía derretida. Fundido en negro: sólo se escucha a Ludwing el loco: “anclas, clas, petanclas, clas, azules, les y blancas, cas….”.






Saturday, December 10, 2011

Undergarin Hood

Trocotó-trocotó-hiiiiiiiiiiiiii! Luna menguante: ocho pezuñas del 43 acompañan con un soniquete al aullido quejumbroso de los coyotes.  El “trocotó” de las narices pertenece a un carruaje marca “María de las Mercedes”,  conducido por dos pajes con repelente flequillo Bekelar.  Los pajes , que ganarían La Chochona en un control de alcoholemia,  van haciendo eses y atropellando conejos salvajes por doquier. Osos ya no hay porque se los ha cargado todos el Rey.  Las dos infantas que viajan dentro ya no tienen más papilla para echar y se están atiborrando de potitos Nutribén. Son las últimas  solteras del reino: Trollena y Kerastina. No hay dios que las case,  por eso el rey, en un ataque de furia borbona,  extinguió al oso Yogui, Yaki,  Nuka, al osito Misha , al de los Tous y a los amorosos por mariposones.  Metros más arriba,  camuflado como ardilla parda en el copaje de los árboles y mascando bellotas aguarda al acecho Undergarin Hood: el ladrón que roba fondos públicos para dárselos a sí mismo.  Como los fondos están más secos que el refajo de Nefertiti, Undergarin planea secuestrar a una princesa y vivir del cuento el resto de sus días. En una de las eses el carruaje torpedea y vuelca:  los caballos se despojan de las bridas, los tangas de terciopelo y se cambian los nombres del pasaporte por los de  Thelma & Louise. Los pajes-bolinga se estampan  y evaporan junto con los nueve litros de birra en sangre y  Trollena & Kerastina, después de dos saltos olímpicos con tirabuzón caen plantadas cual boniatos transgénicos en medio del camino. Undergarin hood se frota las manoplas. Después saca una pizza cuatro quesos del horno y planea el ataque.  Con unos anteojos de opereta escoje a la menos fea y se lanza sobre ella. Kerastina, aún no recuperada de la caída, se echa a gritar. Forcejean, ella le abofetea, él le pellizca un pezón , ella le llama “grosero”, “rufián” y le mete la lengua hasta el hipotálamo, él le promete llevarla a ver la White House, ella le jura invitarlo a un concierto de los Black Eyed Peas, se ponen a folling in love.  Se casan, se aparean hasta formar medio equipo de balonmano, Kerastina quiere más pero Undergarin dice “prou” y le recuerda que ya no queda nada más que robar. Que “han de fotre el camp”.  También se cambian los nombres, por los de Bonnie & Clyde y emigran felices y despluman hasta las perdices. En el bosque frondoso aún queda perdida y supersingle la Infanta Trollena. De repente aparece una espesa neblina que se convierte en murciélago que se convierte en Conde de Lugo o de Transilvania, da igual… pero eso ya es otro cuento.  

Este muerto está muy vivo!

Coof, cooff!!! Pero qué…?! – consigo abrir medio ojo y sigue oscuro- Rayos y retruécanos! Dónde pamplinas estoy?- oscuro como el culo de un bellaco comunista, ver, ver, no veo nada!- Coof, coof! Pues vaya con la tos esta… haber polvo haylo: no lo dudo!- el párpado izquierdo parece levantarse también y llego a una trágica conclusión estremecedora que me espeluzna hasta excitar el esfínter y bendecir mis calzones con orín del Edén….: estoy en un ataúd! Y grito- Socorrooooo!!!!-  Cojones, vaya voz de pito ! Decido volver a probar: entono mentalmente la escala del si mayor muy viril, de barítono tirando a bajo después de tres zascazos de chinchón añejo, trago saliva  y lubrico la glotis… ahora sí, adelante: Soooo-cooooooo-rroooooooo!!!- Rayos, truenos y centellas! Soné como una doncella!!! En fin, qué más dará: volvamos al sujeto: estoy muerto y más que muerto. Desentumezco las manos y voy palpando el habitáculo: mullidito, largo, no toco fondo con los boti… sí,  llevo botines o zapatines, sombrero angosto y guantes y traje de marinero? Vaya mierda que no veo…banda ancha, medallitas, medallita por aquí, insignia por allá, una espad… Una espada! Mamarrachos! De qué me han vestido? No me acuerdo, estoy perdido! Seré la Nancy de la Legión? No huelo a cabra pero yo sí a cabrón…Y todo retumba de nuevo, una fuerte sacudida y saboreo briznas de madera de cedro podrido, lo que me lleva a la segunda trágica conclusión estremecedora… : llevo así ya mucho tiempo, mejor no ver, qué tétrico aspecto debo tener! Un momento….Se oyen voces: “ Han dicho que lo saquemos!”, “Que noo, que hay que esperar” “Esto va fuera, coño!” “Unos que sí, otros que no, qué por culo dan!” Y ahora me acuerdo, por fin arranco: yo soy su excelencia:  Francisco Franco!

Wednesday, November 30, 2011

Hagamos una tostada!


“Hagamos una tostada”, del inglés “Let’s make a toast”, traducción al Cazurroñol: acción de tostar algo, churruscar, chuf, chuf, dorar hasta el achicharre, crunch, crunch…  algo así como lo que hacemos los terrícolas con la Tierra día sí, día también: un, dos, tres, tostadora Moulinex. Tierra llamando a Tontícolas: eoooo-no hay- stock -de planetas -de recambiooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!!!!
Eráse que es un astro con luz de alquiler: la Gea, antes diosa mimada con uvas y centauros melosos en el Panteón, acunada con arpegios de arpa… ahora arponeada con bulldozers de lata, jodida a la parrilla,   lista para untar en mantequilla,  para la extremaunción:  “Ego te absolvo…” cacarea el párroco en do menor … “Absorbía es lo que me tenéis! “ y a continuación invita al curilla  a posar con un picardías para Benetton, ton, tontorrón ! Está cabreada  la muchacha. Le crujen las placas tectónicas y  cada vez más cerca está de tirarse un pedo de metano interestelar: un Big Bang 2.0 que mandará al más allá al Big Ben, bye, bye! La Gea,  cuando  le resbalan tres cachos de casquetes polares por la frente,  mira hacia arriba buscando al Hacedor y tras la cortina de hexafluoruro de azufre ve un cartel coloreado con cariocas:  “Cerrado por Vacaciones” y tres “jijis” pintados con caca. Qué se puede esperar de un tío que parió las cosas tan rápido! Siete días, ni que ella fuera un power point, ping, poing!  La Gea se pone las gafas de cerca y observa en su tripa a una marabunta de bacterias humanoides dirigiéndose hacia Sudáfrica para montarle una party: una “cumbre” dicen, para arreglar lo de las emisiones de carbono (o NO!) y ponerle una tirita de cebritas al Protocolo de Kyoto… Al proto-culo de quéeeeeeee? Protocolo de Kyoto: acuerdo poco cuerdo que nadie respeta y todo quisqui se pasa por el ojete. Ahhhhh! Y la Gea, que hace millardos de años que piruetea sobre sí misma como cisne enloquecido,  se mosquea con la muchedumbre de la cumbre, con sus acreditaciones y sus escoltas, con sus bla- bla- bla de cartón-piedra y le hierve el magma porque don’t understand como los terrícolas permiten  que esos líderes de plastilina dirijan el cotarro. “Es que se eligen a dedo!”, “A dedo?” Ahhhhh, claro: los dedos no tienen ojos.
 “Hagamos una tostada”, del inglés “Let’s make a toast”: brindar, hacer chin-chin, clinc, clinc,  como hará la Gea cuando Cronos nos ponga a todos en nuestro sitio. Al fin y al cabo ella es la prota del cuento y lleva aquí mucho más tiempo. Así que meditemos un little y pongamos big escarmiento.

Wednesday, November 23, 2011

Comodiosmanda


Érase que era un pastorcillo que vivía en una aldea camuflada por un bosque húmedo y frondoso donde las meigas se pillaban unas torrijas impresionantes a base de queimada cada friday night. Diariamente el pastorcillo pastoreaba a sus doce ovejas por  prados y  montañas. Las cuidaba con esmero a base de una tabla de Pilates Para Rumiantes Reumatoides, lecturas del Deuteronomio a las que se sucedía una placentera siesta comatosa y tocamiento de ubres antes de acurrucarlas en el redil. Con lo de las ubres el pastorcillo se ponía medio-palote aunque nunca se atrevía a ordeñar su tronquito por miedo al castigo de Comodiosmanda.  “Comodios…” era el tipo al que todos temían, del que nadie se atrevía a pronunciar su nombre en gallego arcaico tres veces delante del espejo y sosteniendo una loncha de lacón con la mano derecha. No existía habitante de la aldea-camuflada-por un bosque-húmedo y frondoso que no hubiera experimentado el azote divino. Cópulas no-procreativas, pensamientos marxistas o maldecir a Manolo Braga… cualquier excusa era válida para que Comodiosmanda entrara en cólera.   El Sr. Braga era un famoso chamán al que todos respetaban, cultivado (hablaba cinco dialectos del gallego, resolvía con acierto los sudokus…)  y el único que había visto a Comodiosmanda (en forma de gaviota pentecostal, tijera descomunal o matojo de zarzaparrilla ardiendo en llamaradas). Si alguien mancillaba su nombre venía el innombrable y caía sobre ti y tu familia el más vil de los holocaustos: muerte a picotazo de cigüeña bipolar, atropello y destripe por cosechadora o simplemente fulminados por rayos tu, tus hijos y los hijos de tus hijos: toda una estirpe de churrascos muy hechos, al estilo de San Lorenzo. Los aldeanos vivían en una continua pesadumbre pero protegidos por conxuros que adquirían por fascículos en el kiosko de la plaza mayor. Una tarde el pastorcillo se adentró con sus ovejas en pastos desconocidos. Un gran cartel gritaba: “No trespassing. Danger!” , pero aquel día olvidó meter el  “English for Assholes” en su zamarra. El cebollino había preferido cargar su retablo de bolsillo de La Virgen de las siete llagas… Pastorcillo y rumiantes llegaron a la falda de una colina pedregosa sobre la que pendulaba una nube de color añil de donde colgaban unas sandalias del Decathlon talla 958: era Él. Estaba perdido, muerto: él y sus ovejas, todos calcinados.
-Comodiosmanda: Pastorcillooooooooooooooo
-Pastorcillo: Sí, Señor…?
-Comodiosmanda: Eres el elegidoooooooooooooooo –tosió con fuerza. Era evidente: catarro crónico o cáncer de pulmón. Podría morirse también “Comodios…”?
-Pastorcillo (esperando varios segundos a que cesara el alargo de vocales): Me va a matar ya o seguiremos charlando por mucho tiemp…. Elegido?
-Comodiosmanda: Sí mentecato, para gobernar un país. Puedes descargarte el título de cacique en esta URL, apunta…- pastorcillo apuntó en el reverso del retablo-  Eres el tarugo con menos recursos que conozco pero te haces muy bien la raya al lado y no tienes cara de hijoputa como el otro…
 -Pastorcillo: El otro….?
-Comodiosmanda:  Lárgate ya que llegas tarde…. El traspaso de poderes está al caer, jjjgrrrsp! –y el sipiajo que escupió ahogó a la mitad del rebaño. 
Pastorcillo se quedó acongojado, desazonado, queriendo matar Al que todo lo vé, Al que todo lo crea y Al que todo se lo carga… Pero luego vio su reflejo en un cenagal: sí, esa raya al lado era perfecta, tenía un don! Y se embarcó hacia su nuevo destino  henchido de orgullo y esperanza: ahora sería Presidente!        

Wednesday, November 9, 2011

Cuatro putas y un funeral


C’era una volta un presidente obsoleto-peliteñido-putero-farandulero-mafioso-facineroso que era el dueño de un zapato en forma de país, cloc-cloc.  Tal malandrín desayunaba macarrones alla puttanesca, leche de nutria de contrabando, glup-glup, y luego era exfoliado di capo a pene por una legión de concubinas aspirantes a chica-telecupón, bunga-bunga. Silvino Lambrusconi, oing-oing,  era también conocido por su nickname “Il Cagalieri” que utilizaba de password para timbas de strip-póker , entrar por el pasadizo secreto a sus sibilinas reuniones masonas, acceder a la web “Tetitas a Gogó”  o fichar con pase VIP en las verbenas “Fuck& Fashion” que se organizaban ipso facto cuando chasqueaba los dedos.  Lambrusconi era una reliquia inteligente que tenía hipnotizados a los habitantes de Zapatolandia con una antena televisiva situada en lo alto de la Torre de Pizza y que emitía rayos ultrasónicos de alta frecuencia. Ni mítines, campañas ni programas electorales,  el pueblo encendía la tele y Canale Cinque se encargaba del resto:  zombificación en masa.  Cuando por el mal tiempo las interferencias no tenían su efecto devastador, “Il Cagalieri” se acercaba a los pueblos con su carruaje forrado de estampado Versace y tirado por 4 conejas Playboy sin rasurar. Él mismo repartía pegatinas, banderolas y cupones para “puticlus” para no apagar la llama de la fe. “ Tu sei il mio principe azzurro!”- le espetó una vez una anciana agarrándolo con las zarpas y dejándole media cadena de ADN en baba por todas las mejillas. Silvino le propinó un guantazo en el trasero, un guiño de anuncio Martini con el que perdió 12 pestañas y le dio dos pegatinas de más. “Un santo, es un santo!”. Todo iba bien en el país de la pasta gansa hasta que 148 orgías después… Silvino estaba estirándose las mollejas en una Botox Party con Cher y apostando sobre quien llevaba más visitas al quirófano cuando… Un psicópata armado con una peligrosa arma de destrucción masiva en forma de souvenir le selló la cara y Cher perdió la apuesta.  Lambrusconi  a parte de llevarse un paquete express de pesadillas con mini-catedrales asesinas sufrió una terrible  maldición que  lo acompañó hasta el funeral: su suerte  empezó a tambalearse más que Fraga en una piscina de bolas. A pesar de tatuarse una herradura, hartarse de ensaladas de tréboles y empezar a usar calzones forrados de patas de conejo (diseñados por Moschino) Silvino no se libró de la decadencia. El ídolo, icono de una sociedad enferma de populismo, empezó a coleccionar juicios como abusica de poder, pedófilo y camorrista y en su país había cada vez más dispiacere y menos pasta. “Ryanair” le fletó un vuelo a Punta Cana al que subió no sin antes blandir el dedo al cielo y maldecir a los judas que lo habían traicionado: “Ritornerò!”. Esperemos que no mio signore.















Thursday, November 3, 2011

Quieto-Parao!


Quieto-Parao: ser ninguneado, borrascoso, que habita en ecosistemas depresivos,   desayuna Porn Flakes y riega sus ojeras con horas de teletienda , se agrupa en colas, rocambolescas colas de quietos-paraos que sostienen carpetas -con papeles- con grapas- con clips y muchos sellos y que sufren de un endémico problema en el colon pues no dejan de cagarse en la madrequelosparióatodos.
Ahí va el chiste: Esto son (casi) 5 millones de quietos-paraos que se pasan los lunes al sol, los martes contando nubes, los miércoles rascándose los huevos, los jueves rascando bonolotos,  los viernes retocando con photoshop las fotos de las nubes del martes , nubes con forma de contrato indefinido y pulserita fosforita all included  y  los sábados descansan porque lo dice Yahvé y los domingos vuelven a descansar porque lo dice Oh my God.. Y así se suceden las 4 estaciones , girando como un vinilo de Vivaldi, como una pizza recalentada en el micro y que sabe a chicle de Parmigiano fosilizado, porque esa minoría millonaria de quietos-paraos se multiplica como los Gremlins bajo la lluvia, como los panes y los peces bajo los rayos gamma que proyecta El Carpintero Atómico del tebeo más leído de la historia: la Holly Hunter no,  la Holy Bible. Y va y toda esa colonia de quietos-paraos esperan El Día del Juicio Final, que va a ser un mes antes de las Christmas para no ho-ho-ho-jooder las fiestas, el 20N dicen: y a quien voto? Da igual, tanto si coges la pastilla roja como la pastilla azul, seguirás cagando brownies y arderás en el infierno. Pues vaya mierda, pues sí, “es lo que hay”. Y como es el infierno? Pues es un sitio lleno de tijeras que lo recortan todo, lleno de piñatas vacías, de confetti de papel del culo, para tus brownies,  y de ladrillos de gominolas que te dejan la boca como tu plan de pensiones: pelada como el culo de un mandril . Pues no es muy diferente de la tierra, pues No. Y si me tomo la pastilla roja? Pues entonces el calvo con cara de vampiro bobo te dice que tiene la solución para la exterminación de los quietos-paraos escrita en arameo,  en una servilleta, enrollada en un pergamino de piel de cabra que muestra las coordenadas para encontrar el santo grial. Que si lo encuentra el vampiro bobo y se bebe dos calimochos con susodicho cachibache pues se acaba la crisis. Ahhhhh. Y si me tomo la azul? Pues entonces se te presenta una marioneta manufacturada y maniatada, Marianico el Corto que tiene también la fórmula mágica: really?... pero como te la suelta en élfico subtitulado en dialecto zapizotas no te enteras y parece que sí, pero es que no. Pues vaya. Pues sí. Y así acaba el chiste, que no el cuento, porque es tremebunda true:  con un superávit de boñigas y tarugos directores de orquesta y un déficit de esperanzas. Y los quietos-paraos que sigan reproduciéndose y se vayan de gira, porque aquí ya (casi) no caben.

Tuesday, October 25, 2011

Chop Suey Story


Érase una vez un león dormido que se convirtió en  un gigante despierto, que se transformó en  un país con mil trescientos millones de piezas de lego amarillas, que eran moldeadas como plastilina para producir ristras de yuanes que iban y venían de la boca del gigante, que tenía un corazón laqueado, sin plumas ni latidos y  un tatuaje de Mao en el ventrículo izquierdo, con esa cara de pan de pita y ese lunar barbitúrico que le robó a la Monroe, que no creía en nada, como el gigante y sus 1300 millones de piezas de lego amarillas. Érase que el gigante, de moralidad manufacturada y cabeza en forma de caja registradora, clinc, clinc,  que desayuna chop suey , chop-chop,  caga bolsos piratas y juega a los bucaneros con los tibetanos,   educa a su millonaria prole cúbica para ser componentes-competentes-con potencia porque quiere ser el más powerful del planeta, con más money-fucking-money. Y esto que haciendo lupa con el Google maps se vé una calle, llena de legocitos caminando de arriba-abajo, chino-chano, con sus corazoncitos tragaperras, que sólo se activan con yuanes, más preocupados por hacer horas extras que por quererse entre ellos, chino-chano, aparece una niña, out of the blue, made in china y la escena parece una pantalla chunga de video-juego, crash-boom-bang, le quedan dos vidas y tres bolas de energía y los legocitos pasan, miran y se van corriendo porque se les enfría la sopa wonton en casa, sólo falta el carro de palomitas o de galletas de gambas y la lupa de Google rompe a llorar, se le resquebrajan los cristales y los legocitos siguen chino-chano, alguno piensa, uy uy uy, que se quema la sopa, ay ay ay, ya se reencarnará en otra cosa, qué gran invento la reencarnación, el copy-paste perfecto, cagadeta-pastoreta, hoy un lego, mañana una seta y a la pequeña le queda una vida y media bola de energía y pasa otra máquina arrolladora, pero como si pasara un corta-césped, chino-chano, mañana trabajo y el gigante mete a sus legocitos en una gran caja, con un gran lazo, con un gato que mueve el brazo, qué más da, siempre habrá legos de reemplazo y  a todo esto quizás  Mao de haberlo sabido tal vez hubiera escogido que el gigante se quedara como león dormido.









Tuesday, October 18, 2011

Metralleta jubilada


El óxido la recubría casi por completo. Le daba una pátina extraterrestre, como de galeón fantasmagórico hundido a 3000 pies y eso la llenaba de orgullo y satisfaction. Metralleta reposó la culeta en el asiento del taxi que la llevaba directa a “Sweet Home Pistolas”, la residencia de armas jubiladas que un día en el que llovían ranas de punta un buen pirado se inventó. Metralleta siempre quiso dar miedo y por eso lucía un terrorífico tatuaje de bollycao: “Nasía pa matá”, también le habían escrito con una navaja en la madera “te quiero Antonia”. Aunque nunca llegó a saber si ese era su nombre o el de la novia-virgen-que espera y manda postales- del pueblo de su primer dueño. Así que simplemente se hacía llamar Metralleta. Hacía gárgaras con azufre y se tiraba casquetes, era una tipa muy dura.  “Sweet Home Pistolas” estaba plantada en lo alto de una colina, detrás de un valle y rodeada de secuoyas: “Los seres vivos más altos del planeta- afirmaba Coffee Aman, el jardinero adicto a la goma arábica- Para que nadie encuentre este lugar y las pueda volver a usar nunca jamás”.  Allí iban a parar todas las armas jubiladas del planeta tierra. Vamos que harían falta todas las colinas, valles y secuoyas habidas y por haber de la galaxia Andrómeda si el negocio seguía prosperando.  Metralleta llegó al mediodía, justo para la partida de criquet que acababa con una merienda de croquetas y pastel de crocanti. Se alojó en  la casita pareada nº3. Allí dejó su funda y estuche de cepillos,  comprobó la dureza del colchón de muelles, boing,  boing, abrió el regalo de bienvenida, “ba-li-nes de aire com-pri-mi-do:  menuda mierda!”, y al final decidió merodear y fisgonear a sus nuevos vecinos, como jubilada ejemplar.
Allí delante un coctel molotov se estaba preparando unos mojitos, a 45 grados una Colt 45 le daba al gatillo intentando ligar con una granada de mano chocha y desanillada. Y en la zona de las barbacoas una mina anti-persona jugaba al escondite con un topo “como si creyera que aún tiene 5 años”.  “ Vaya pandilla de fracasados”- farfulló la metralleta mientras se rascaba el cañón. Pero no todo era como una escena bucólica de “Dirty Dancing” en la residencia “Sweet Home Pistolas”. A parte de las clases de baile de merengue, cada tres semanas,  los residentes eran sometidos a mortíferas charlas de “Peace & Love” que daban premiados del Nobel de la Paz. “Ellos nos inventan, nos usan y luego nos dan por el mismísimo culo hasta que nos funden para hacer latas de coca-cola”- farfulló de nuevo Metralleta. Y esa era la vida del jubilado en “Sweet Home Pistolas”, una residencia plantada en una colina, detrás de un valle y rodeada de secuoyas.










Tuesday, October 11, 2011

El Gato con Gotas


El gato con gotas está deprimido. El gato con gotas  vive en el 221B de Baker Street “porque es muy fashion” , aunque para pagar el titánico alquiler  tenga que vender sus bolas de pelo en el mercado negro. Vive ahí desde que Sherlock Holmes se mudó a Cremona a esnifar barniz para violines: “ mi lógica ya no tiene sentido en este mundo al revés, además de que Watson me ha puesto los cuernos y se ha ido a Los Angeles a substituir a House en la décima temporada…”. El gato con gotas es adicto al colirio. Le sobrevino una conjuntivitis crónica después de haber estado haciendo macramé 78 horas seguidas en la cola del paro. Con la crisis el hijo del molinero lo despidió como asesor  y ahora no tiene para lentillas, ni para botas, ni para ir de gatas pardas.  En el hospital coincidió con José Padilla, el torero que se quedó tuerto en una corrida. Afortunadamente Marjorie,  la enfermera pechugona ,  prefirió atender antes al lindo gatito de ojos vidriosos que al tureleto de las mallas: “Siempre puede hacer de extra en los piratas del caribe…” .   El gato con gotas  vendió su nombre (Marramiau) en Ebay a cambio de un lote de whiskas. Estuvo comiendo del lote tres meses, luego diseñó una lámpara-portaretratos-mesa-camilla con las latas y vendió los derechos a Ikea. Los nórdicos saturaron el stock de la lámpara Gatujën en menos que canta un gallo. Con la pasta, el gato con gotas, ya irremediablemente deprimido y exento de lógica financiera, llenó el apartamento de colirios y se compró una blackberry sin probarla. El gato con gotas se quedó sin uñas de tanto usar “ese jodido teclado diseñado para gente pequeña con cinco meñiques”. Hace poco la blackberry se quedó colgada 12 horas y fue la gota que colmó el vaso de la depresión del gato con gotas, que será muy mono y muy listo pero es tan adicto a la tecnología,   a la ropa de marca y al puñetero colirio que está apollardao perdido y le hace falta irse un mes al cuerno de África a saber lo que es pasarlas putas.. En un mundo paralelo, como el de “Fringe”, hay otro gato. Con botas en vez de gotas. Ese otro gato tuvo mejor suerte o lubricó mejor sus conexiones neuronales y acabó haciendo pelis donde Antonio Banderas lo doblaba del gatunés al inglés. A este gato Errol Flynn le enseñó a manejar la espada y a tocar el piano con la pilila. Así que el gato con botas, sin blackberry, ni strawberries, ni colirios vive la mar de feliz y  disfruta cada noche de todas las gatas pardas que le apetecen: RrrrrRrrrrr…..







Thursday, October 6, 2011

Mordiendo manzanas (o rapapolvo de un astronauta que nos mira desde bien lejos)


Shhhhhhiiiiilencio. A veces hay que cerrar la boca, desorbitar los tímpanos, escuchar. Mira ese tic que tienes el dedo, de tanto enchufarle emoticonos al iphone, tiqui, tiqui, carita amarilla que babea y vomita pixeles verdes,  hablando un idioma donde te comes las letras, xq tnto kole & tnto Santillana forrao de aeronfix si acbas escrib. kmo si tuvieras hemiplejía cerebral? mira tu dedo que perdió la huella digital de tanto actualizar tu facebook o decir que te pica el culo en el twitter, pareces Paganini rascando al violín el moto perpetuo pero en realidad lo que tienes es parkinson digital, tiqui, tiqui, ni los mocos sacarte puedes porque no atinas el agujero de tu nariz. Lo dicho: a veces hay que pararse. Desenchúfalo todo, coño. Quédate en bolas y piensa qué has hecho hoy para que TODO SEA DIFERENTE. Desde aquí, desde mi casco de astronauta,  pareces un protozoo que no sabe donde va, un espermatozoide kamikaze huérfano de óvulo y dispuesto a fecundar a la primera cosa redonda que se le pase por delante. Tu moco? No, porque no atinas. Pero no te ves? Anda párate. En este planeta, esta pelota de playa mal hinchada, que ni es redonda ni es eterna, aquí sólo hay dos clases de personas: las que muerden manzanas y las que  se las quedan mirando. Man-za-na: anda que no es chupacámaras la condenada fruta! Que si la inmortalidad, que si el pecado original, que si se la comió Blancanieves y se quedó narcoléptica, que si le rebotó en la peluca a Newton… En fin, una fruta sosa, a la que había que buscarle un futuro prometedor para darle sentido a su vida: y para eso están los cuentos. Los que muerden y los que miran. Los que muerden a veces se envenenan, la palman, la espichan, se les quedan trocitos entre los dientes, tienen que pedir subvenciones para cubrir el abastecimiento de hilo dental,  las pasan putas, se caen, se desollan las rodillas, pierden trabajos, amigos, amantes,  pierden la cabeza muchas veces… Los que miran están bien. Bien jodidamente anestesiados porque no se enteran de que va el rollo en este mundo y cuando vislumbran algo, si lo hacen, pues ya están con la sonda y el nicho pagao y diciendo “good bye mundo cruel”, qué cruel ni que niño muerto,  si eres gilipollas, si podrías haberte comido la manzana, pero ahí estás, in articulo mortis y sujetando un calendario de bolsillo con la Virgen de la Alpargata como si fuera un flyer para entrar en el cielo,  sin haberte exprimido apenas, retrasabas la felicidad cada día apagando el despertador, apagando tu cerebro y metiendo a tu corazón en una casa de muñecas, no,  mañana, mañana lo haré, mañana moveré el culo y buscaré lo que me haga feliz, de mientras me enchufo… vaya desperdicio de criatura, para qué te puso tu madre dientes? PARA MORDER! En este mundo hay dos clases de personas…Qué eres tu? Con ese tic no sé yo…





Tuesday, October 4, 2011

Kanelbulle & Mr. Chumino

Salón Daltónico del Ayuntamiento de Estocolmo. 10 de diciembre, 19:25 hora local.
Daltónico porque se llama Azul pero es Rojo. Estocolmo porque el señor de los premios era oriundo de allí.  10 de diciembre porque es cuando murió cuando intentaba freír unos choricillos con su propio invento: la dinamita.
Todo está preparado para la cena de gala de los premios Nobel. El dress code es frac-pingüino y coquillera dorada para los  señores y vestido de Sissi con pitillera y enaguas a juego  para las señoras. Este  año , en el que se ha premiado la investigación sobre el sistema inmunitario en el campo de la medicina, hay dos invitados de lujo: el Sr. Kanelbulle y Mr. Chumino. Kanelbulle (o bollo de canela) es el dulce oficial de los suecos y todo un símbolo nacional.  Iba a ser la estrella del piscolabis pero ha sido indultado y substituido por unos snacks menos calóricos: putufuá de ahuacate  y  huevas de beluga rociadas con suspiros de mandarina agónica.  Mr. Chumino va en representación de las Elfas o sector femenino sueco. Las Elfas son algo así como un holograma de Légolas: intocables y rubias.   La sociedad sueca, aún estar algo retrasada en comunicación emocional (explican tan mal sus sentimientos como  las instrucciones de montaje de un mueble) va tres millas por delante en feminismo y  consciencia medioambiental.  Así que invitar a un chumino a tal evento es algo no sólo bien visto sino necesario. “Soy un chumino verde que recicla su basura y recoge bayas los domingos, más sueco no puedo ser”.  Kanelbulle se ha puesto su mejor relleno de canela para la ocasión y se ha espolvoreado de más con azúcar.  Chumino se hizo la raya al lado y puede presumir de lucir una flora vaginal más inteligente y superdotada que la del Planeta Pandora. Los periodistas los acosan y falshean a su llegada al City Hall:

-          Un bollo indultado y un potorro ejemplar, no creen que van a deslucir el verdadero motivo de esta celebración tan esperada?
-          Soy un Kanelbulle que va en contra de los gérmenes y las toxinas que malbaratan el sistema inmunitario humano, estoy a favor de que mi especie sea devorada con discreción y limitación a favor de unos humanos menos gordos y más fuertes. Dígame ahora si voy a deslucir ahora o no! Además también alquilé mi propia coquillera! Mire! – Se baja los pantalones y deja al aire una coquillera dorada con incrustaciones de Swarovski.
-          Ohhhhh!
-          Y usted Mr. Chumino… Mantiene una relación íntima con Kanelbulle o ha sido casualidad llegar juntos en la misma limusina?
-          No sea grosero. Estoy aquí porque los coños suecos deben ser representados y porque como muy bien pintó Courbet: somos “El origen del mundo”. Y ahora si me disculpan voy a reposar mis enaguas en una silla Luis XV y a ponerme fino de comida de diseño extraterrestre.

Kanelbulle y Mr. Chumino desaparecen tras la escalinata. Los galardonados llegan algo más tarde pero los periodistas ya no esperan. En una esquina de la plaza tirita un becario español que un famoso periódico ha enviado a cubrir la noticia. Ha llegado tarde y busca un bar. Mejor búscate un kanelbulle y un chumino para entrar en calor.

Thursday, September 29, 2011

Yogurtópulos y la moussaka filosofal


Monte Olimpo, 14.45h.  Lorenzakos, el sol griego,  está a todo volumen y un pequeño yogur a punto de ebullición…

Yogurtópulos se cuajó en Macedonia, hijo de un Petit Suis y una Bífida Activa. El pequeño lácteo enseguida se independizó,  impulsado por huir del complejo de inferioridad de su padre y de la mala leche materna. Pero enseguida se dio cuenta de que Greekland estaba llena de  yogures caducados, mentirosos y corruptos. De sopetón perdió la inocencia y también la virginidad con una cucharilla de café.  El panoramix pintaba feo:  los actimeles, funcionarios acomodados,   excusaban su sueldazo mitológico a base de creerse los salvadores de la flora intestinal.  Los postres que estaban en el poder no dejaban de gastar: que si una yogurtera en cada pueblo, que si neveras gratis para cada ayuntamiento… y por otra parte, el pueblo no dejaba de evadir impuestos y romper vajillas: Opa!  Yogurtópulos, que soñaba con participar en los Olímpicos en la modalidad de lanzamiento de azucarillo, no sabía que la inmigración era una opción. Y sus amigos tampoco ayudaban: el Feta, un queso- cabeza cuadrada,  seguía pensando que la tierra era plana:
“Si vas  más allá de Mikonos toparás con el bordillo, caerás y te quedarás flotando en una nebulosa  por siempre jamás. No sueñes con viajar, es peligroso.” 
Un día, paseando su cuerpo cremoso por el Monte Olimpo y a la espera de una respuesta de Zeus, se topó con un ser misterioso:
-Qué eres?- preguntó Yogurtópulos a esa masa indescriptible  que rezumaba un olor altamente magnético.
-Soy una moussaka- dijo la moussaka además de añadir mentalmente la coletilla “otro yogurt corto de leche que me toca las berenjenas y me interrumpe la meditación”.
- Señora moscarda, qué puedo hacer para ser feliz?
La moussaka  pensó a priori que le estaba “lactobacilando” pero segundos después tuvo que reconocer que le impresionó tal pregunta existencial viniendo de un yogurín.
-          No huyas, busca la solución en ti mismo- afirmó saliendo de su postura de flor de loto y recolocándose las patatas.
Yogurtópulos era librepensador  pero seguía siendo un pandillero suburbano sin estudios. Así que ese mantra no lo pilló muy bien. Sintió como sus bacterias se revolucionaban,   le empezó a hervir la lactosa en las venas. El calor lo estaba llevando al límite. Pegó un salto y se echó sobre la moussaka pegándole un buen bocado seguido de otros cuantos.  Las salpicaduras de bechamel fueron la única prueba del asesinato con degustación. Yogurtópulos empezó a sentirse powerful, los hidratos de carbono lo hincharon hasta parecer un pudding, empezó a rodar montaña abajo, cayó al mar, lo pescó la red de un sardinero y llegó sano y salvo hasta Holanda. Allí se montó un bar de smoothies  con sus nuevas socias: unas frutas españolas muy frescas  que a falta de paciencia y resoluciones cósmicas habían hecho el petate y rodado kilómetros en busca de mejor vida.




Monday, September 26, 2011

El culo de Johansson

Fin. Y el culo fue feliz por siempre. Acabar esta historia del culo de Johansson empezando por el final es lo más justo para un culo. Un trasero que va de culo. El culo de Johansson fue un ser de fama efímera y belleza robada. Un culo que sin beberlo ni descomerlo se convirtió en objeto de deseo mundial y en portavoz de la lucha contra la invasión de la intimidad. “Estoy patidifuso, yo no quería ser famoso y va y esta boba me deja con el culo al aire. Tío, ya no puedo salir a la calle a respirar sin que me reconozcan, estoy estreñido del estrés…”- confesó días más tarde en el programa de Jay Leno. El culo de Johansson habitaba felizmente en un tanga de Victoria’s Secret. Dormía al raso, entre sábanas de seda y sobado de vez en cuando por nervudas manos masculinas que apretaban sus cachetes con deseo animal. Y él que se dejaba pues “para qué nace un culo, sino?”. Su pura función fisiológica era una excusa para estar en este mundo, un trabajo-basura y tapadera para pasar desapercibido.  Porque…He was born to be admired, my dear.  Johansson’s ass era un privilegiado en el mundo de los culos. Hermoso, redondo, firme, bendecido por la herencia danesa. Un culo de diseño, renacido de la almeja de Boticelli, mimado con jogging matutino,  ásanas de yoga y una dieta baja en grasas y con muchos antioxidantes. Un día, su célebre dueña, en un arranque de narcisismo y gilipollez naif lo sacó de la ducha recién fresquito y vilmente lo retrató  poseída por el espíritu de Rubens: “culo, culito, tu que eres tan bonito… pongamos a mi lover bien cachondito!”. Y sin su permiso puso morritos y le sacó una foto con el iphone.  El culo casi se queda ciego con el flash e incluso llegó a tener cerrado el ojo un buen rato. “Pero que se ha creído esta idiota?”- refunfuñó para sus adentros. Tras el aluvión de reportajes y noticias amarillas sobre su aspecto, el culo de Johansson tuvo que recibir varias sesiones de terapia con flores de bach. El FBI cubrió con todos los gastos: “ Lo que han hecho estos crackers es todo un crimen… El culo está ahora en estado de shock, totalmente lost in translation, sufriendo una crisis de identidad…”. Pero un buen día, Demi Moore le hizo una foto a su teta izquierda y la colgó en el twitter. Ese día el culo de Johansson dejó de ser noticia y tras varias flatulencias donde soltó toda la ansiedad, se quedó bien tranquilo. 
 Y el culo de Johansson fue feliz por siempre. Fin.

Wednesday, September 21, 2011

Si me pinchas no sangro (a pray for Troy Davis)


Siglo XXI  (aunque a veces tengo el feeling de que Marty McFly me ha metido en el DeLorean y me ha llevado a las cruzadas).
The Peach State (Estado del melocotón) o Georgia para los amigos.
Lleno , claro está,  de melocotones, pinos, magnolias, cocacolas y el suficiente bromuro de pancuronio como para liquidar  a medio país. El país de las oportunidades. De las oportunidades de cagarla a lo grande.  
 Durante un decenio se ha exhibido en todos los teatros un exitazo sin precedentes:  “Demolition Man o el Lelo del Parvulario”. Es la historia de un lelo que llegó a presidente, demolió dos rascacielos con gente dentro (aunque él pensaba que sólo había muñecos Lego) y se puso a jugar con nitroglicerina en  el lejano oriente. El musical acaba con un solo de Georgie, el protagonista,  flotando desnudo en una bañera de Jack Daniel’s y cantando “Everything it’s gonna be fine, I didnt’ mean it”. Las entradas se agotaban cada noche. Acababan hechas polvo: “somos unas vendidas, tía”- dijo una a la otra antes de partirse en dos, como las torres de la historia.  
Pero ahora,  en el estado melocotonero,  un nuevo éxito amenaza la taquilla: “Si me pinchas no sangro”. Su autor, una joven promesa judía se creyó la séptima reencarnación de William Shakespeare y escribió la obra tras setecientas tazas de machiatto del Starbucks. Y esta noche es la estrena. El famoso programa de televisión “Como matar a un ser humano” está haciendo un especial en el canal 4.   Algo así como la antesala de los oscar’s pero en versión antesala de la muerte. Para ir calentando Halloween.
  Si me pinchas no sangro es una versión menos Disney de la Bella Durmiente, sólo que aquí en vez de rueca y rubia tenemos inyección y drogas suficientes como para pararle el corazón a un ejército de elefantes.” – narra Nathan Corpse, el inmaculado presentador cincelado por bisturíes, adicto a los batidos de proteínas con sabor a estiércol y a la hipoxifilia.  
“El protagonista, Troy Davis, es un no-blanco, supuestamente culpable,   acusado del asesinato de un policía que vigilaba que nadie robara las crispy chicken en un Burger King. Tenemos una historia con  ingredientes más que atractivos: un prota con destino de tragedia griega, un alcaide maligno y con problemas de próstata, números de claqué en el corredor de la muerte, secundarios divertidísimos como el patoso paramédico que tarda dieciocho pinchazos en acertar la vena o esa aparición del fantasma de Thomas Edison reclamando la superioridad de la niña de sus ojos, la silla eléctrica: “ Dos mil quinientos voltios y eurekaaaa”, ahhh,  escena sublime. Los palcos de lujo y la platea están reservados para los 55 países que aún mantienen la pena de muerte, en el gallinero estará Amnistía Internacional y la Unión Europea, aunque esperemos que no sean muy aguafiestas y no hagan deslucir un acontecimiento tan esperado como este. Aquí Nathan Corpse desde “Como matar a un ser humano”. Vayan a por palomitas, regresamos tras 300 segundos de publicidad hilarante. Quédense con nosotros”.
Martin Luther King nació en Georgia. Si levantara la cabeza no diría eso de “I have a dream”, soltaría más bien un  “I’m having a fucking nightmare”. 

Tuesday, September 20, 2011

La historia del pez perdido


 Érase una vez un mar lleno de peces. Érase una vez un pez lleno de dudas. Memo, el  pez perdido, tan perdido que no sabía donde prenderse.  Corrían tiempos difíciles: una maratón de minutos descalabrados  donde los peces de aquel mar solían mirarse demasiado las aletas y ahogarse en sus propias burbujas.  El mar era un manicomio con fondo de tornillos huérfanos y hundidos  donde no había pez que no estuviera chiflado. Así que Memo no era una excepción. Besugos absurdos incapaces de comunicarse, atunes acelerados adictos al no-pensar, sardinas acusicas, centollos ensimismados, medusas superficiales, cangrejos acorazados, tiburones acomplejados y calamares con mucha mala tinta. Y en medio de todo ese meollo desatornillado estaba Memo intentando encontrar una respuesta a su existencia. Se hizo adicto a coleccionar brújulas, gepeeses y cartas de navegación,  desesperado por encontrar una dirección a seguir, una flecha que le dijera: “por aquí, so memo!”.  Gigi Langostino, su coacher, famoso por haber curado a Bob Esponja de su hiperactividad neurótica, le escuchaba cada lunes. Recostado sobre un coral, Memo soltaba su flujo de pensamientos encadenados con un “Y si, y si…” intermitente: “Y si me muero mañana? Y si se me taponan las branquias y dejo de respirar? Y si mañana me atropella un submarino?” Langostino asentía silencioso y sujetando entre sus pinzas una taza de plancton caliente: “perdido e hipocondríaco”, anotaba en su libreta. En estas que una noche, Memo, de camino a su anémona adosada, sufrió un accidente. Iba Memo perdido en sus pensamientos cuando se le cayó una almeja en la cabeza, con tal infortunio que se quedó inconsciente y  al despertar no recordaba nada de nada. Ya no era un pez, estaba pez. Y a la que empezaba a recordar pasaban dos segundos y volvía a perder el hilo. Memo había caído en un extraño hechizo: la memoria de los peces. Memo daba una vuelta sobre su propio eje y cuando llegaba al principio ya no recordaba el final. Memo se tronchaba, no entendía nada, pero sus dudas habían desaparecido,  o más claramente: ya no cabía en él ninguna duda pues no tenía los suficientes gigas en la cocorota para retenerlas. Así que Memo enfermó de felicidad inconsciente, de Carpe Diem, de “aquí te pillo, aquí te mato”, de presente jugoso. Sus dudas se convirtieron en posibilidades y aprendió a desaprender.
Moraleja:  lo que mejor despeja  la cabeza es que te caiga una buena almeja.

Tuesday, September 13, 2011

La buena estrella de Bully Vega

Bully Vega tuvo la mala suerte de nacer en uno de los lugares más memos de la historia de la ignorancia: Retrasadillas. Los Retrasadillos,  zopencos usuarios de este pueblo profundo,  sólo tenían dos objetivos en la vida: participar como figurantes especiales en The Walking Dead y  celebrar anualmente una bloody party donde soltaban a un toro en un descampado,  lo mataban con lanzas, le cortaban los testículos y de estos hacían mondongo  para acompañar con tinto de verano.
Cuando Bully nació , la memoria genética  le visitó en sueños disfrazada de muerte. La mujer andaba algo estresada de tanto aparecerse a Woody Allen y al principio no daba mucha conversación.  Luego Bully le ofreció un carajillo y unas galletas de jengibre, entonces se relajó  y tras carraspear dijo:  “cuando llegues a los 500 kg te van a joder bien jodido. Y no se trata de una orgía taurina, ni que  las vacas del pueblo te vayan a exprimir a cópulas… Te matarán: algo así como Jesucristo pero sin vida de recambio”. Así que Bully, traumatizado por la profecía,  se forró el establo de pósters de Mario Vaquerizo y se declaró en huelga de hambre.  Se negaba a probar el pasto,  el pienso,  los donuts de zarzaparrilla y los krispies con arándanos que le echaban sus frustados cuidadores. Estos habían puesto tanto empeño en que fuera el próximo supermártir de la Bloody Party en un par de años… “y así sacarnos unas perras para montar un chalé, embaldosar la puerquera y abonarnos al plus de por vida, unga, unga”. Pero Bully Vega prefería morir de inanición a ser la versión bovina de Hansel y Gretel. Una noche de luna quesera y grillos desincronizados, Bully, desprovisto ya de fuerza, se tumbó boca arriba para pedirle a Casiopea una señal: que le cayera un meterorito allí mismo o que se lo llevara la señora de la capucha XXL sino estaba muy ocupada con el Sr. Allen. Esperó y esperó estirado al raso hasta que se quedó dormido. Y estando en plena fase rem y disfrutando de una bacanal romana a base a vacas lujuriosas y croquetas de césped deluxe algo lo despertó. Cuando se sacudió los cuernos e incorporó del suelo vió que estaba en el borde de un gigantesco cráter del tamaño de tres plazas de toros. Y dentro del cráter un meteorito y encima del meteorito un extraño objeto incrustado:  el Fary esculpido en criptonita con un enorme botón de “play” rojo a los pies. Bully Vega no recordaba haberse pasado con el Orfidal ni el Prozac: no, no estaba soñando ni J.J.Abrams había pensado tal diseño de producción para gastarle una broma a un toro depresivo. Bully se acercó con pezuñas de plomo al pequeño Fary verdoso y presionó el play: “Ay torito, ay torito bravo, te has quedao sin pueblo, no temas por tu raboooo”. Bully Vega sonrió, le arrancó la cabeza al mini-Fary y se zampó la criptonita en menos que canta un gallo. Qué hambre tenía y qué buena estrella le había caído del cielo!

Wednesday, September 7, 2011

Sopa de lenguas

Había una vez un país tan pequeño y embutido de people que los habitantes tenían que sacar la lengua por la frontera para jadear. En un lugar donde la ergonomía era el pan con tomate de cada día, las lenguas sentían siempre el deseo de liberarse. Así que las sinhueso se transformaban por las noches cuando escapaban de sus dueños. A las doce o’clock, cada lengua se desatornillaba de la boca  para salir corriendo y vivir la vida. Algunas malas lenguas se juntaban para escupirse unas a otras, estaban las 20.000 lenguas de viaje submarino que se metían en el mar en remojo, lenguas bífidas que no sabían para donde tirar, lenguas francesas  sedientas de gargantas profundas, lenguas en extinción que fornicaban sin descanso para no perder la esperanza,  la lengua de los Rolling Stone que se dedicaba a chupar restos de ceniceros… Había tanta lengua como peces en el mar. Catalina  era uno de esos peces, o sea una lengua. Hija única, sin hermanos, primos ni perro adoptivo. Catalina intentaba sobrevivir todas las noches a base de carquinyolis  y butifarras. Se diría que le encantaba chupar butifarras pero no queremos caer en la pornografía. Luego estaba Castañuela, una lengua gordota y portentosa, dueña de una fábrica de bocadillos de calamares. Castañuela había sido toda una Indiana Jones en sus tiempos mozos y se había ido a hacer las Américas, lo llenó todo de bares, se le emborracharon los indios y su época dorada se fue a tomar por culo. Catalina “anava fent”, más prudente ella. Nadie entendía ese fijación de la pandillera Castañuela por hacerle bulling a Catalina. Pero ahí estaba, cada noche metiéndole unas collejas que la dejaban sin aliento. Una de esas noches, Catalina no regresó a su boca para atornillarse a la salida del sol. Se piró, se largó y Castañuela la echó tanto de menos que tuvo que hacerse amiga de una lengua gallega adicta a los trabalenguas y a los percebes para seguir dándole collejas a alguien. A veces hay lenguas que deben morderse: vive y deja chupar.